Articulo de opinión de : Manuel Cruz, publicado en El País
Manuel Cruz es catedrático de Filosofía Contemporánea en la Universidad de Barcelona
El desdén que la 'ley Wert' profesa a la filosofía no es por temor a su potencial subversivo, sino por prepotencia
Últimamente los ciudadanos catalanes invierten tantas energías en el
denominado proceso, que ya ni resuello les queda para atender a ninguna
otra cuestión. Así, de la llamada ley Wert solo parece haberse reparado
por aquí en el asunto de la lengua y de la confesada voluntad
españolizadora del ministro, dejando de lado la concepción que en dicha
ley subyace de la función de las instituciones educativas, así como, más
en general, la concepción de la sociedad que parece inspirarla. El
tratamiento dispensado a la filosofía puede servir bien para ilustrar el
contenido de ambas concepciones. No se trata, advirtámoslo, de
apuntarse a ninguna concepción conspirativa del mundo y atribuirle al
poder una profunda animadversión hacia cuanto huela a filosófico. En el
fondo, todo es más lógico: ante lo que estamos es ante un profundo
desdén.
En eso están, solo quieren "fabricar" gente que sea productiva y que generen un rendimiento económico.
No quieren gente " que piense" y que crean cosas que no tengan un valor material.
Ellos miden la educación, por el valor económico que rente. Todos lo demás , lo que no genere un benéfico es una perdida de tiempo y de recursos.
Es su ideología y eso es la Ley Wert, pura ideología a favor de los mercados.
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